El camino del cambio


Los períodos de depresión económica no suelen ser favorables al desarrollo artístico desde un punto de vista estrictamente institucional. Cuando más necesaria se hace la revisión estética de una realidad adversa, los artistas vuelven a considerarse productores de una suerte de bienes de lujo del todo prescindibles en la extrema necesidad. Se trata de una visión parcial e interesada del arte, un arte arrojado a los museos y la promoción turística y alejado, cuando no desterrado, de las motivaciones originales que conducen al artista a dar una respuesta a un entorno que es necesario transformar. María Aguilar nos muestra la otra cara del arte, el surgido de la calle y a las puertas de los museos, el arte que se hace arte a partir de un objeto abandonado o un muro desnudo y nos enseña cómo el proceso creativo puede cumplir una misión verdaderamente transformadora de una sociedad y una consciencia personal necesitadas de respuestas urgentes y alternativas a un estado de las cosas pendiente de una profunda revisión.

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