Contrapunto (Otro modelo musical)


Si echamos una ojeada a hemerotecas o revistas especializadas, veremos cómo una y otra vez grandes cantantes de ópera, concertistas reconocidos o estrellas de la dirección musical repiten que la música clásica no es por naturaleza elitista o, en todo caso, ha dejado de serlo. Existen países como Venezuela que han emprendido un ambicioso proceso de acercamiento de la música sinfónica a las clases populares, pero el hecho es que hoy en líneas generales la seguimos asociando a divas engoladas, sombreros de copa y abrigos de piel. En fechas recientes la asignatura de Música ha sido arrinconada en el sistema educativo hasta casi desaparecer y los precios de los conciertos, incluso de orquestas financiadas públicamente, parecen destinados a blindar los teatros frente a los menos pudientes. Las instituciones políticas españolas, tampoco aquí parecen dispuestas a ofrecer una imagen distinta de un patrimonio musical que nos pertenece a todos. Como viene siendo habitual en cada tema que tratamos, es la inicativa social la que viene a paliar las deficiencias de un país no sólo económicamente en crisis. La Orquesta Sinfónica de Triana, en Sevilla, es un buen ejemplo de que con buenas intenciones y mejores ideas otra sociedad y otra cultura son posibles.

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